Emil Nolde.Mar y nubes



Nubes de verano (1913)

                                                                    Estado de ánimo de mar ligero

                                                                                mar oscuro (cielo verde)
                                                                       




                                                                                               mar azul y nubes rojas


                                                                                  la noche en el mar, los buques


Mar verde

Canciones de Otoño, Ernestina de Champourcin

ALMAS                              
                                              Para mi hermana Adolfina 
"Por qué mueves la hojarasca?
No la turbes, déjala.
Dulcemente la cobija                             
un sudario de cristal.

No busques, nada hermana,
lo que ha de venir, vendrá:
las flores en primavera
y en otoño el vendaval.

No atropelles el destino,
con bastante prisa va.
Has de ver tu alma desnuda
lo mismo que castañar.
                                                                                                        Foto de Luis Manuel Rodriguez
No mires las hojas secas,
el viento las borrará.
Piensa que todo se mueve
para volver a brotar."

 [...] 

"Esta vida profunda
que surge de las cosas
- olor a savia fresca
venida de lo ignoto-
se me revela plena
de extrañas sugerencias.
Guarda en remotos pliegues
la dulce flor secreta
de un pecho inexplorado,
la maravilla trémula
escondida en el sutil
desván de la conciencia.
Indolente y efímera
como ave de niebla
se retuerce en la llama,
es callada y violenta,
pero viene del alma
que las cosas encierran.

¡ Tenue alma sin forma,
invisible y pequeña,
traspasada de voces
que estremecen la nuestra!"

[...]

"Hoja blanca, de hoy, de siempre, de mañana.
Frutal de cada día, semilla fecundada
por un rayo de luz o una gota de agua.
La vida fluye abajo, arrastrándose vana.
Encima de mi frente, los divinos fantasmas
del sueño verdadero, los éxtasis del alma...
cicatrices de oro, que mi pluma va abriendo
sobre la hoja blanca" 

Los Primeros Jazmines. Rabindranaz Tagore

                                                                          Ilustración de Isabel Rojas
¡Estos jazmines, estos blancos jazmines!.. Parece que es la vez primera que se llenaron mis manos
de jazmines, de estos jazmines blancos.

  He amado después la luz del sol, el cielo y la tierra verde. He oído el cristal murmurante del río en lo oscuro de la medianoche. A la vuelta de un camino en soledad, la puesta de sol de otoño me ha salido al encuentro como una novia que abriera su velo para decirme que sí...

Pero mi memoria sigue todavía dulce de aquellos primeros jazmines blancos que tuve en mis manos de niño.
  ¡Cuanto día alegre en mi vida! ¡Cómo he reído con los felices las noches de fiesta! ¡Qué de canciones lentas canturreé a la lluvia en las mañanas grises! Y la guirnalda crepuscular de baculas ha adornado mi cuello, tejida por la mano del amor...

  Pero mi corazón está fragante aún de aquellos primeros jazmines frescos que llenaron mis manos de niño.
    ¡Estos jazmines, ay, estos blancos jazmines!"
                                          De el libro "La luna nueva", traduc.de Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez

NUBES Y OLAS. Rabindranaz Tagore

                                                                                              Ilustracion de Karin Taylor
                
" Madre, los que viven allá arriba en las nubes, me gritan:
"Oye, jugamos desde que empieza hasta que acaba el día;
jugamos con la aurora de oro y con la luna de plata!" Yo les pregunto: "Pero ¿cómo voy a subir
hasta donde estáis vosotros, tan alto?" Y me contestan: " Vente hasta el borde de la tierra, alza las manos
al cielo y te levantaremos con las nubes!" " Mi madre me está aguardando en casa! - digo yo-, ¿cómo podré dejarla y subir?" Y ellos se sonríen y pasa flotando....


  Pero yo sé un juego más bonito que ése, madre.Mira: yo seré la nube y tú serás la luna. Te taparé con mis dos manos y el techo será nuestro cielo azul.
  Los que viven en las ola me gritan: "¡ Cantamos desde el amanecer hasta la noche; vamos más y más allá siempre y no sabemos dónde vamos!" Yo les pregunto : "Pero ¿cómo podré irme tan lejos con vosotros?" Me responden : "Vente a la orilla del mar, aprieta bien los ojos, espera, y te arrastraremos con las olas!"
Yo les digo "Mi madre no quiere nunca que salga anochecido. ¿Cómo podré dejarla y huir?" Y ellos se sonríen y pasan bailando...


  Pero yo sé un juego mejor que ése, madre. Yo seré la ola y tú serás la playa desconocida. Me echaré a rodar y a rodar, y romperé riéndome en tu pecho. ¡ Y nadie sabrá en el mundo dónde estamos tú y yo!
           
                                 De el libro "La luna nueva", traduc.de Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez

Giuseppe Ungaretti. Silencio

" Conozco una ciudad                                                                                             Foto de Tony Hadley
que cada dia se llena  de sol                                                                
y todo es atrapado entonces por un éxtasis          

Me fui una tarde

En el corazón perduraba el canto
de las cigarras.

Desde el buque
barnizado de blanco
he visto
mi ciudad desaparecer
dejando
un poco de tiempo
un abrazo de lamparillas en el aire turbio
suspendido"

En el prólogo, Miguel Galanes dice: 
"Tal vez estas palabras, que Jorge Guillén le dedica, nos ayuden a entrar, como partícipes y cómplices, en su mundo poético, de igual modo que paseamos por nuestras interioridades: " La poesía de Ungaretti se impone como una   evidencia:                                                                                                        
irradiación opuesta a este término tan antipático que es el "hermetismo", si eso es verdad, cada poesía está abierta, y no cerrada, a todos los vientos del espíritu y del mundo; y la poesía de Ungaretti siempre me ha comunicado una frescura de aire libre, una luz desmesurada y la persuasión de una voz conmovida y conmovedora"

Del libro "Vida de un hombre",

Poesia .desde Vangelis




I
Leve

Se extiende el sonido,

Suave

Viaja nadando,

Haciendo paso acaricia

Breve

El oído

llena espacios

Hasta el confín desconocido.

Límite

Que conoce olvido

Aire

Sostenido

Frágil cadencia

Subyace

Al instrumento creado.

II
Música
Estrella primera

Envuelta

Resuelta al día

Mar

Sencilla alegría

Agasaja

Esfera- como mundo-

Al alma.

 
Calla

Habla

Escucha

Agua que empapa,

Sacia

Oír

El sonido.













August Macke. Acuarelas



















Anochecer. Jorge Guillén

"Se yergue una palmera,
eje central de nuestra perspectiva
con el cielo por fondo,
materia inmaterial que se transforma
sin cesar en matices no gritados,
rosa, gris, violeta de un instante
como yo, como todo-fugitivo."
                       Jorge Guillén


Félix Bonfils Antinoe Sheikh Abaddehs Palm Tree (Egypt) ca 1867-1876 Painting

  Foto de John ShawSmith  
                                                                        Irish (1811-1873)

Aureliano Beruete. Rio Manzanares

Qué distinto es el Manzanares del pintor Beruete al de nuestros días

                                                 Lavaderos de Manzanares. 1904

"Quizá ningún pintor plasmó mejor en sus lienzos los alrededores de Madrid capital que Beruete. El artista ejecutó sus inconfundibles vistas de la ciudad, casi siempre en perspectivas lejanas, que tomaba, habitualmente de la Casa de Campo o el Río Manzanares, con la línea esquemática esbozada de sus arquitecturas recortada en el cielo, en las que se puede disitinguir el Palacio Real, La Almudena y San Francisco El Grande, con sus cúpulas apuntadas o redondeadas."


Vista de Madrid desde la pradera de San Isidro

                                                        Madrid

"Beruete pintó hermosamente estos paisajes madrileños, con la limpidez azul celeste de sus cielos despejados, o moteados de nubes blancas o grisáceas, que dibujaba, agrupadas, desvanecidas o difuminadas, en el bellos "esfumato" de color sonrosados o asalmonados, sobre la amplia bóveda del firmamento."

El Manzanares bajo el puente de los Franceses. 1906


                                             Madrid nevado

La pradera de San Isidro
Madrid y sus lugares fueron un tema primordial en Beruete, que plasmó en cuadros no muy grandes, apaisados, con pincelada suelta, larga,ágil y desdibujadas de su "impresionismo" hispano, dejando plasmado para siempre el Madrid decimonónico, monumental, castizo , elegante y señorial"

Del libro "Historia del Arte universal s. xix y xx " de Ana Preckler

Michael Kenna

Lo que muestra Kenna no es lo que ha visto ni lo que nosotros podríamos ver in situ. Aprovechando momentos en principio poco propicios para la fotografía -el alba, el crepúsculo, la noche- y recurriendo a tiempos de exposición muy prolongados -desde unos segundos hasta horas-, Kenna se las ingenia para que la película registre fenómenos imperceptibles a simple vista: las nubes se extienden hasta el infinito, las estrellas trazan estelas en el cielo, la superficie del agua adquiere una opacidad láctea… Así, sus imágenes no son paisajes en sí, sino más bien impresiones, un paisaje sentido, de ahí que su visión sea decididamente romántica.”
(Alain D’Hooghe)









Aqui su web

Poema Casida De La Rosa de Federico García Lorca

"La rosa
no buscaba la aurora:
Casi eterna en su ramo
buscaba otra cosa.
La rosa
no buscaba ni ciencia ni sombra:
Confín de carne y sueño
buscaba otra cosa.

La rosa
no buscaba la rosa:
Inmóvil por el cielo
¡buscaba otra cosa!"

Palmera. Lanzarote

Foto Pepa 2011


Poema ELEJÍAS LAMENTABLES, de Juan Ramón Jiménez

"¡Infancia! ¡Campo verde, campanario, palmera,

Mirador de colores: sol, vaga mariposa

Que colgabas a la tarde de primavera,

En el cenit azul, una caricia rosa!

5- ¡Jardín cerrado, en donde un pájaro cantaba,

Por el verdor teñido de melodiosos oros;

Brisa suave y fresca, en la que me llegaba
La música lejana de la plaza de toros!

…Antes de la amargura sin nombre del fracaso

10-Que engalanó de luto mi corazón doliente,

Ruiseñor niño, amé, en la tarde de raso,

El silencio de todos o la voz de la fuente."

De Amaneceres. Juan Ramón Jiménez

"Brisas primaverales
embriagan mi estancia                                
de una áspera fragancia
de hojas verdes, con agua, de rosales.

Aún no da el sol en el papel, escrito
con mano firme y pura,
mientras el noble corazón contrito
trocaba, blando, su amargura
en dulzura...

¡Qué paz y qué ventura!
Amanece, riendo, en lo infinito.

  La fronda, ya despierta
y plena de la tropa cristalina                                               Foto Pepa, mirador de siete pilillas
que engarza el alba en su gorjear bendito,
dora su claridad, que aún sueña, oscura;
¡viva esperanza cierta
en que la duda, fúnebre, perdura,
se va a colgar de una expresión divina!...

Canta la codorniz, fresca, allá abajo...
Viene un gorrión a la ventana abierta...
Pienso en Dios...
                          Y trabajo"

                          De Juan Ramón Jiménez

Jazmines II

                                          Cuadro de Juan diego Ortiz García

Difícil anhelo tiene el jazmín
sobrevivir en la helada
noche.

Difícil anhelo encumbrarse
-cual escalador-
en la súbita luz de la noche.

Difícil anhelo es que quieras
mantener tus hojas
y renombrar  tus partes únicas
en mis ojos y así reconocer
tu existencia junto a la mia

De lejana viene tu presencia
a mis manos,
del lejano oriente vienes
para quedarte sobre nuestros campos
y anhelos.

Sole Giménez,"Volver a encontrar la ilusión de vivir"

Clara Janés

La boca de la verdad

"Cae la tarde
y un rayo de sol
se acerca a tus labios
para comprobar una certeza
y traspasar con luz
oscuros presagios.

Pasan pájaros en desbandada                                
durante horas
formando dibujos contrapuestos,
y enloquecen las copas de los árboles
que temen la llegada de la noche.


La llama de la vestal se apaga.
El río vacila en su curso
mientras saltan ya los mares
por encima de los montes,
flotan cadáveres por todas las orillas
y los volcanes estallan
borrando con su ceniza
la orientación de la muerte.


Se intensifica el ocaso
e insiste el rayo en su avance.


Tu boca muda
no tiene palabras,
silenciosa
sangra. "

Emil Nolde. Acuarelas

















H. Górecki / "" Tranquillissimo "" II Lento E Largo

Helechos,Gabriela Mistral

Helechos

"Donde la humedad se guarda        
asistidora y mansueta
y el resuello del calor
no alcanza a la Madre Gea,
suben, suben silenciosos
como unas palabras lentas,
en silencio suben, suben
estos duendes manos quietas.
Y cuando tienen la alzada
de la garza o el flamenco,
ya descansan y se quedan
latiendo de su misterio.
! No pasar por ellos, digo,
dejarlo, que están durmiendo !
Porque sólo yo, fantasma,
ni los doblo ni los hiero.
Oigan los dormidos, dormir
sin moverles un cabello.
Ellos no viven ni mueren,                                                                             foto de Fran barrero,Valle de
sólo escuchan el silencio,                                                                              Iruelas
y con el silencio hacen
cosa que no conocemos:
sueño de niños o danzas
de unos enanos traviesos.
Queden así entre dormidos
Custodiando su secreto
y tal vez mi propio sueño.
Duerman los helechos altos
callados como un secreto,
sigan latiendo dormidos
así, callando y latiendo.
! Qué dulce su frente fría
y su aspiración del cielo !
En el aire van y van
y restan, restan, quedados,
y se parecen al monje
que entrega en su rezo el alma.
Duerman los helechos altos
que yo guardaré su sueño."
                                                         Gabriela Mistral de  Poema  de Chile

Franz Marc













                                                                           

                                                                 


 

Izar



                                       Franz Marc, dos gatos
La gata es negra remolona
más negrita de suave,
De azabache quietud su ligereza    
 invade su calor.

Mira fija los llanos,
las llamas crepitar
bajo su ronroneo.

Se va acoplando en su cuerpo
impredicible e inverna durante el dia
en sus sueños,
en el regazo de su descanso nocturno.

Azul la tarde. Haiku

Azul la tarde
cuando la paloma
alza su vuelo

Gabriela Mistral. Cómo escribo

                                                  C ómo escribo


"Las mujeres no escribimos solemnemente como Buffon, que se ponía para el trance su chaqueta de mangas con encajes y se sentaba con toda solemnidad a su mesa de caoba.

Yo escribo sobre mis rodillas y la mesa o escritorio nunca me sirvió de nada, ni en Chile, ni en París, ni en Lisboa.
Escribo de mañana o de noche, y la tarde no me ha dado nunca inspiración, sin que yo entienda la razón de su esterilidad o de su mala gana para mí...

Creo no haber hecho jamás un verso en cuarto cerrado ni en cuarto cuya ventana diese a un horrible muro de casa; siempre me afirmo en un pedazo de cielo, que Chile me dio azul y Europa me da borroneado. Mejor se ponen mis humores si afirmo mis ojos viejos en una masa de árboles.

Mientras fui criatura estable de mi raza y mi país, escribí lo que veía o tenía muy inmediato, sobre la carne caliente del asunto. Desde que soy criatura vagabunda, desterrada voluntaria, parece que no escribo sino en medio de un vaho de fantasmas. La tierra de América y la gente mía, viva o muerta, se me han vuelto un cortejo melancólico pero muy fiel, que más que envolverme, me forra y me oprime y rara vez me deja ver el paisaje y la gente extranjeros. Escribo sin prisa, generalmente, y otras veces con una rapidez vertical de rodado de piedras en la Cordillera. Me irrita, en todo caso, pararme, y tengo siempre al lado, cuatro o seis lápices con punta porque soy bastante perezosa, y tengo el hábito regalón de que me den todo hecho, excepto los versos...

En el tiempo en que yo me peleaba con la lengua, exigiéndole intensidad, me solía oír, mientras escribía, un crujido de dientes bastante colérico, el rechinar de la lija sobre el filo romo del idioma...

Ahora ya no me peleo con las palabras sino con otras cosas... He cobrado el disgusto y el desapego de mis poesías cuyo tono no es el mío por ser demasiado enfático. No me excuso sino aquellos poemas donde reconozco mi lengua hablada, eso que llamaba Don Miguel el vasco, la «lengua conversacional».

Corrijo bastante más de lo que la gente puede creer, leyendo unos versos que aún así se me quedan bárbaros. Salí de un laberinto de cerros y algo de ese nudo sin desatadura posible, queda en lo que hago, sea verso o sea prosa.

Escribir me suele alegrar; siempre me suaviza el ánimo y me regala un día ingenuo, tierno, infantil. Es la sensación de haber estado por unas horas en mi patria real, en mi costumbre, en mi suelto antojo, en mi libertad total.

Me gusta escribir en cuarto pulcro, aunque soy persona bastante desordenada. El orden parece regalarme espacio, y este apetito de espacio lo tiene mi vista y mi alma.

En algunas ocasiones he escrito siguiendo un ritmo recogido en un caño que iba por la calle lado a lado conmigo, o siguiendo los ruidos de la naturaleza, que todos ellos se me funden en una especie de canción de cuna.

Por otra parte, tengo aún la poesía anecdótica que tanto desprecian los poetas mozos.

La poesía me conforta los sentidos y eso que llaman el alma; pero la ajena mucho más que la mía. Ambas me hacen correr mejor la sangre; me defienden la infantilidad del carácter, me aniñan y me dan una especie de asepsia respecto del mundo.

La poesía es en mí, sencillamente, un rezago, un sedimento de la infancia sumergida. Aunque resulte amarga y dura, la poesía que hago me lava de los polvos del mundo y hasta de no sé qué vileza esencial parecida a lo que llamamos el pecado original, que llevo conmigo y que llevo con aflicción. Tal vez el pecado original no sea sino nuestra caída en la expresión racional y antirrítmica a la cual bajó el género humano y que más nos duele a las mujeres por el gozo que perdimos en la gracia de una lengua de intuición y de música que iba a ser la lengua del género humano.
Es todo cuanto sé decir de mí y no me pongáis vosotros a averiguar más..."

                                                          Texto leído por Gabriela Mistral,
                                                 e  una tarde de enero de 1938, en Montevideo.

El beso de Brancusi

Estudio en Valencia,de Gunnar Vaht, fotógrafo

Sus fotos en Silideshow

John Welwood: Un terreno, dos caminos".

                                        "A Magic Moment " Foto de Dejan Smaic  
Extraigo este capítulo (6) del libro de John Welwood   de "Amar y Despertar":

"La filosofía  y la religión de occidente a menudo interpretan la tensión existente entre nuestro ser más primordial y nuestra tendencia a apartarnos de él como el resultado de dos fuerzas cósmicas irreconciliables- bien frente al mal, piadoso frente a satánico, espíritu frente a carne, en guerra en nuestro interior


Sin embargo, esta perspectiva dual transforma la tensión polar que reside en el centro de nuestra naturaleza en una abrumadora oposición. Si hemos de trabajar de forma creativa con el filo estimulante que el amor nos ofrece, necesitamos una nueva manera de comprender y controlar nuestras contradicciones interiores.


   En lugar de considerar que amor y miedo, expansión y contracción, sí yno, son los síntomsas de unas fuerzas contendientes  en nuestro interior, también podemos verlos como fuerzas que surgen de la misma fuente: la generosidad fundamental de nuestra naturaleza. A veces reconocemos y confiamos en esta generosidad como una reserva del amor, la creatividad y la buena voluntad.
Cuando esto sucede, queremos esforzarnos y arriesgarnos. ("Me siento tan abierto, podría abrazar el mundo entero") En otras ocasiones no confiamos en ella. Por el contrario, cremos que es una amenaza para nuestra supervivencia, y la transformamos en un motivo  para tener miedo,  una razón para contraernos y defendernos. ("Me siento tan abierto que me podrían aplastar") Sin embargo, estos dos impulsos diferentes -expandirlos con el  amor y contraernos con el miedo, fundirnos o endurecernos- surgen como respuesta a una única verdad: nuestra naturaleza está esencialmente abierta de par en par, y no es una caja cerrada con los límites sellados.


 Así pues, en cada momento tenemos una elección: acercarnos a nuestra naturaleza o partarnos de ella, vivir de acuerdo con el deseo del alma de despertar o con la tendencia del ego a permanecer atrincherados tras nuestras defensas. En la tradición budista se describe esta situación como  "un terreno, dos caminos"

Matsuo Basho. Haiku


                                                                     Katsushika Hokusai
"A la intemperie,   
se va infiltrando el viento     
hasta mi alma
"


de Matsuo Bashō
 

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